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viernes, 22 de abril de 2016

Diez historias para leer mañana

La efemérides del 23 de abril es el momento idóneo para hablar de estos que presento aquí abajo. Cada uno llegó de una manera distinta, creó su propia historia, aportó su grano de arena y creó un recuerdo distinto. Al final, damos las claves para conocerlos.


1.       De cuna humilde, sin embargo estaba llamado al éxito seguro. Tanto él como sus hermanos fueron muy disputados desde su presentación al mundo. Tanto que, pasados los años, su aspecto envejecido, su cubierta desgastada y su debilitado organismo siguen siendo requeridos de vez en cuando por alguien que quiere conocer su historia. Él se abre de nuevo, solícito a los deseos curiosos, aún sabiendo que a cada nueva presentación algo se va muriendo. Pero así es esta vida de servicio, dirá. El mayor honor es vivir de servicio o acabar reposando su maltratado cuerpo en algún lugar destacado, rodeado de los más queridos, hasta que un recuerdo de los buenos momentos pasados juntos le devuelvan a la actividad, sin egoísmo, sin compasión, pero con mucho orgullo.

2.       Una desafortunada plaga de parásitos casi se lo llevó por delante junto a otros muchos hermanos. Afortunadamente, la infección no fue grave y sólo le quedan algunas marcas superficiales como eternas muestra de la enfermedad que casi acaba con su corta carrera. Tal vez repudiado por ese estigma, tal vez descartado para dejar paso a otros, su vida ya le ha llevado a un nuevo hogar donde fue recibido a pesar de las marcas de la vida. Él fue la última creación de un genio. Por eso, y motivada por la historia de su nacimiento llevada a la gran pantalla, su nueva familia lo acogió no sin alguna controversia provocada por su el aspecto de su dolencia. Hoy, sin embargo, ha vuelto a la vida para la que fue creado, con el mayor placer y orgullo de quien lo acogió.

3.       Venerable anciano, aún lleva encima el abultado equipaje con el que fue equipado en la juventud. Un equipaje que revela la vida de docencia para la que fue encaminado y que sin embargo no tuvo toda la demanda que se habría esperado de un intelectual con sus conocimientos. Encerrado durante años a la espera de alguien que quisiera saber todo lo que él tenía para enseñar, acabó siendo descartado. Su falta de trato con las personas, la ausencia de ejercicio, encerrado durante años en un ambiente que acabó resecando su flexibilidad, dejaron su cuerpo debilitado. Y ahora que por fin encontró a alguien con quien pasar el resto de su vida, alguien que reconoce todo lo que aún tiene para ofrecer, teme no resistir la convivencia diaria. Aunque se arriesga, porque fue para eso para lo que nació, y por fin siente la alegría de ser consultado y exprimido.

4.       De aspecto sofisticado y brillante, nacido para el estrellato por su propio nombre, el destino quiso que ese éxito le llegara de un público inesperado, mucho más joven de lo programado y que sin embargo, reclama su compañía casi semanalmente. La suerte es que su cubierta, que alguien podría llamar redundante y justamente de superficial y efectista, realmente fue preparada para resistir los embates de la vida. En su corta vida ya ha tenido más experiencias interpersonales que muchos de sus vecinos y sin embargo sigue tan lozano y fresco como el primer día.

5.       Cinco hermanos y un primo. Los primeros, aunque nacidos en momentos distintos, forman parte del mismo parto por lo que no se podría entender uno sin el resto en un conjunto aún por completar con un sextillizo o un septillizo. El primo, de aspecto más ilustre y llamativo, en realidad sólo complementa a los otros cinco y abre camino a los que aún están por llegar. No es fundamental, aunque da prestigio al conjunto y es un inestimable compañero de consulta que llegó para enriquecer el conocimiento de los demás.

6.       Como precursor de su generación, su presencia debería ser obligada en todo el mundo y sin embargo no llegó a esta comunidad hasta hace relativamente poco. Alabado en todo el mundo por todo lo que es y lo que tienen para ofrecer, su nueva familia sentía su ausencia, paliada mientras tanto y de forma brillante y activa por su versión adolescente y sin embargo más experimentada. Vale que no llegó, como se esperaba, en su versión original, pero la riqueza de su contenido brilla igualmente con la posibilidad de alcanzar a los demás en una lengua hermanada. Sea siempre bienvenido -bem-vindo, welcome, wilkomem, o como quiera que sea- éste y todos como él.

7.       Se había hablado tanto de él o de alguno como él en casa y en el trabajo que, cuando fue descubierto al azar, en un vistazo fugaz y despistado mientras los pasos se dirigían a toda prisa a un compromiso totalmente ajeno a él (o no tanto), el impulso fue irresistible. Una interrupción de cinco minutos en aquella marcha para convertirse en regalo inesperado, adquisición soñada, en conocimiento añadido y deseado. Hoy es casi compañero inseparable y futura puerta de entrada de otros como él.

8.       De  aquellos miembros de una comunidad que son el orgullo de sus convecinos por su venerabilidad tanto como por su fama más que merecida y que llegaron humildemente, junto a otros, con la misma discreción que desearía un grupo de refugiados para no levantar susceptibilidades. Pero eran dos ilustres. En realidad todo el grupo lo era. La acogida ya habría sido calurosa y querida incluso sin saber muy bien quienes eran aquellos recién llegados. Imagina entonces,  aunque suene elitista, cuando se comprobó la identidad de los novatos. Hoy son miembros más que destacados en un grupo donde todos, sin embargo, tienen los mismos derechos y privilegios.

9.       Uno de los hermanos pequeños, dirán a la vista de su juventud y su tamaño. Y sin embargo una rica aportación, una fuente de conocimiento largamente esperada y que no decepcionó cuando vino a sumarse al grupo. Hoy en día tiene su merecido destaque en el subgrupo de los de su nacionalidad, granjeado por mucho más que por su apellido.

10.   Por último, hablamos del fichaje estrella con visión de futuro. De un crack para la cantera. De la promesa. Nadia había oído hablar de él, pero llegó al equipo con recomendación y eso, viniendo de quien viene, es garantía de éxito. Espera su lugar en el banquillo con la misma confianza con la sus compradores lo incorporaron a la disciplina del conjunto, sabiendo que cuando haga su debut va a ser digno de comentarios por largo tiempo.

Clave


ice and fire, city of joy, saramago, napoleão e brasil, star wars, george lucas, bulgakov, disney, tolstoi, g.r.r. martin
Una buena selección de historias. 
1. La Ciudad de la Alegría. Una edición de bolsillo de 1988 sin preparación para el traqueteo que lleva de mano en mano en todo este tiempo, llegó a casa prestado y antes de volver a su dueña ya habrá sumado por lo menos otras dos muescas en la culata. 2. El Viaje del Elefante. La última creación de Saramago, en rústica pero elegante, fue víctima de los xilófagos en su anterior biblioteca. Costó convencer a Naide de que no habría contagio, a pesar del mordisco y los surcos en el canto superior del libro. Desde que vimos el documental José y Pilar estaba queriendo leerlo. 3. Napoleón y Brasil. Edición de 1939, reencuadernada, etiquetada, fichada y sellada para prestar servicios en una biblioteca universitaria de Río de Janeiro, sin embargo la ficha indica que en casi 40 años de servicio no contó con el interés de mucha gente a pesar de la riqueza de su contenido, por lo que fue descartado, desclasificado, vendido y almacenado hasta hoy. 4. Star Wars (la trilogía cinematográfica primigenia). Ya he hablado en otras ocasiones (aquí) de este ejemplar que Marina me dio de regalo de cumpleaños el año pasado y que ella misma adora que le cuente antes de irse a dormir. 5. Volúmenes 1 a 5 de Las Crónicas de Hielo y Fuego y El Mundo de Hielo y Fuego. Creo que la más taquillera obra de George R.R. Martin no necesita mayor presentación. 6. El Quijote (versión en portugués). Exteriormente bonita y honrada edición de la obra maestra de Cervantes. Su versión adolescente es la edición escolar que usamos para estudiar la obra maestra de Cervantes y que Marina se trajo para Brasil la última vez que estuvimos en Palencia. 7. La forma Disney de encantar a los clientes. Guía en la que responsables por la formación del personal de la mayor multinacional de entretenimiento del mundo, revelan algunas claves de su éxito. 8. Las inquietudes de Shanti Andía y Los Pilotos de Altura. Una reimpresión en tapa dura de 1946 y una segunda edición rústica del 31, respectivamente, de dos de las obras maestras de Pí Baroja. Soñando con encontrar un día La Estrella del Capitán Chimista para completar la Trilogía del Mar. 9. Los Cuentos de Sebastopol. Estaba loco por leer las vivencias bélicas de Tolstoi en la Guerra de Crimea. 10. El Maestro y Margarita. Confieso que tampoco conocía el clásico de Mijail Bulgakov, pero me fue tan encarecidamente recomendado por el amigo, gurú y también amante de la literatura rusa, Bernardo Brayner, que no dudé en hacerme con él. Ahí está, ahora, aportando su peso al estante mientras llega la esperada hora en que me deje sorprender por su historia.

lunes, 18 de enero de 2016

De como conocí a Rod Stewart en una librería de Palma de Mallorca


"Are you hearing this fucking noise?" Farfulla esas palabras mientras su barba desaliñada asoma desde detrás de una librería atestada de viejos volúmenes con tapas en inglés. Más o menos así fue como conocí al librero Rod Stewart. Así se me presentó, por lo menos, mostrándome como prueba de identidad no su pasaporte, si no una vieja foto -de cuando aún se pasaba la maquinilla por el mentón- posando junto al famoso cantante en algún rincón del dédalo de fileras de papel encuadernado, madera polvorienta y amarillentas láminas enmarcadas.

Marcáginas de la librería de Rod Stewart en la capital de las Islas Baleares
De los orgullos de Rod: El vídeo
de ahí arriba y este marcapáginas
cuyo gusto Clarita ya probó.
Rod -no me voy a molestar en investigar si realmente se llama así para no perder parte de la magia del momento- es el dueño de una de esas librerías que en estos tiempos de hoy en día diríamos que sólo se ven en las películas. Menos mal que la realidad siempre supera a la ficción. En cuanto al maldito ruidito, lo emite uno de esos aparatitos con sensor de movimiento para avisar de la entrada de visitantes en la tienda. Un uso que se revela inútil, a tenor de los cinco minutos que llevábamos otro guiri y yo dando vueltas por los estrechos corredores formados por libros que van del suelo casi hasta el techo. Después de que le felicite por ese espacio mágico que regenta y tras descubrir que mi inglés ya pasó por mejores tiempos, el librero continúa hablándome en un correcto español alternado con algunos giros británicos. De entrada me disuade de preguntar el valor de una edición de bolsillo en tres tomos de Guerra y Paz fechada en Londres en 1940. "Aquí todos los cabrones vienen preguntando cuánto cuesta eso, cuánto aquello, y si lo vendo por cien sonríen y dicen que ya volverán, y si por diez, que si lo vendo por cinco. Una mierda este trabajo". Así que por si acaso, dejo mi interés por Tolstoi para mejor ocasión. Y ahí seguimos un rato despotricando contra la imposición del descanso de los días festivos en lugares turísticos y contra las costumbres arcanas de España, solidarizado conmigo por mi condición de emigrante. Revisamos la regalia militar más o menos sospechosa allí presente, desde tiempos napoleónicos hasta la Segunda Guerra Mundial y hablamos de literatura inglesa hasta que me percato de que su desdentada sonrisa y mala leche me han ocupado tiempo de más del dominguero paseo familiar, lamentando que ese fuese el atardecer de mi último día en Palma de Mallorca.

lunes, 4 de enero de 2016

Queridos Reyes Magos...




Cuando comencé a pergeñar esta carta, en realidad estaba pensando en hacer una declaración de intenciones lectoras para el incipiente año 2016, ya que el ayudante de Sus Majestades, el señor Noel, con la inestimable colaboración de Naide y las niñas, ya se había dignado agasajarme con algunos de mis deseos más confesables, además de otras sorpresas totalmente inesperadas aunque no por ello menos celebradas. Después fui un poco más allá en mi intencionalidad y, con un marcado espíritu de servicio público inspirado -como siempre, una vez más- por mi señora, repensé la orientación del texto hacia algo más últil a los lectores de mi mundo más cercano (léase todo aquel que acabe deslizando su vista por esta sucesión de letras y signos), con propuestas e indicaciones de libros y librerías, físicas, digitales o figuradas, tanto en español como en portugués

Pero como sobre ese asunto puedo hablar más largo y tendido en base a una sesuda reflexión con la que pueda aportar el mayor y mejor número de datos y sugerencias, vuelvo al plan incial que, por otra parte, puede servir al avezado lector como orientación de cara a futuras lecturas o peticiones reales. Porque a estas a alturas, debo ser de los últimos en cartearme con Sus Majestades. 

Como ya expresé recientemente por estos lares y Sus Majestades ya deben haber observado, de repente me ha dado por la lectura temática. Vamos, que desde los tiempos del Proyecto de Fin de Carrera que no leía tantos libros con algún punto en común entre ellos. Bueno, excepción para 2014, cuando de golpe y porrazo me zampé los cinco tomos de las Crónicas de Hielo y Fuego, de las que luego hablaré un poco más. Para este año me he propuesto un proyecto para el que ya tengo hasta título: De Napoleón a Stalin. La epopeya de la Rusia moderna a través de la literatura¿Y ezo qué eh lo que é? Pues nada más y nada menos que volver a retomar antiguas lecturas, ahora con un eje lógico. Éstas son:


     *Guerra y Paz (e-artnow -ebook-, Colección Integral de León Tolstoi). La obra maestra de Tolstoi (que leí hace ya unos 15 años y que pretendo retomar en cuanto de fin a mi particular serie 'victorhuguiana' que comencé en diciembre con El Jorobado y acabaré cuando sea con Los Miserables), ópera coral -siempre quise usar esa expresión- que narra la Rusia del siglo XIX con un cierto paralelismo también con los Episodios Nacionales. Omnipresente corso (Bonaparte), que tan determinante fue para la historia del Viejo Continente...



     *Vida y Destino (Galaxia Guttemberg). Cambia de siglo, muda el arcaico escenario de la Rusia rural por el idílico-opresivo soviético y a las águilas del ejército invasor cuélgale de las patas una svástica, y te sale la que es considerada como continuación natural del anterior. ¡Las ganas que le tenía a Vasili Grossman desde tiempos del PFC! Resulta que acumulaba tres libros del corresponsal de guerra de Estrella Roja en casa de mis padres y ni me acordaba. Así que para no cargar el equipaje con mucho peso, por ahora sólo me he traído éste.



     *Archipiélago Gulag (Livraria Bertrand). Quién me iba a decir, cuando mi hermano Fernando me encontró una vieja edición del más famoso libro de Alexander Solschenitzin (Soljenitsine, Solzhenitsyn, Солжени́цын... haya apellido complicado) en un mercadillo lisboeta, que aquella mi primera incursión en la lengua de Camões (interrumpida con la sana intención de hacer reverdecer el portugués de un buen amigo que tristemente nunca pudo volver para reintegrar el libro) acabaría siendo el inicio del bilingüismo en mi romance con la literatura. Y mientras no me hago con una nueva edición de Archipiélago, por lo menos puedo volver a matar el gusanillo del realismo penitenciario soviético del que Solzenich... Solschenit... Solje... ¡Alexander! fue una víctima más, releyendo El Primer Círculo (mi ejemplar es un viejuno de Editorial Bruguera, aunque hay otros más modernos como el de Tusquets), que se centra en la situación -a veces casi absurda si no fuese cruelmente triste- del confinamiento de intelectuales y científicos con la excusa de servir de mano de obra cualificadísima y baratérrima del régimen.


Y para cerrar el ciclo ruso (más o menos) me reservo el interesante Em Busca da Utopia Kitsch (Editorial Record) que Naide encontró un día por casualidad en una librería de viejo frente a su trabajo. Se trata de una curiosa crónica viajera donde el periodista Marcelo Abreu recorre el mundo comunista, desde la ex URSS y las repúblicas del Cinturón de Acero a Cuba, pasando por media Asia, a través de la grandilocuente y absurdamente colosal arquitectura y escultura que nos quedó de legado por medio mundo de la época comunista.


Solventada mi epopeya rusa, pretendo meterme de cabeza, por fin, en la Irlandesa. ¡Ganas que tiene uno, sí señor! De esta vez no se me pasa el Ulysses de Joyce. Después un fallido primer asalto (un libro de por sí enrevesado, sólo a mí se me ocurre intentar leérmelo a las primeras de cambio en versión original), fui a encontrar una edición más que asequible y cien por cien confiable (Penguin es de las editoriales internacionales más solventes que conozco).Leopold Bloom, voy a por ti.


Y hablando de epopeyas y series, después de conocer la decepción de George R.R. Martin por no haber podido acabar Vientos de Invierno a tiempo -¿a tiempo de qué? ¿De no sufrir el libro spoiler por parte de los guionistas de la serie? ¿Y qué pasa con la decepción de los millones de frikis que esperaban ese libro como agua de mayo?-, al menos me queda disfrutar, como libro de cabecera, de El Mundo de Hielo y Fuego (LeYaque tan a bien tuvieron Sus Majestades enviarme con tanta antecedencia (viva el Black Friday de verdad).

...

En fin. Por ahora creo que voy a cerrar por aquí esta misiva (al final acabé haciendo lista de fin de año y lista de año nuevo), agradeciendo de antemano, como siempre, su atención y cariño, aprovechando para renovar mi deseo de salud y felicidad para todos los míos, y deseándoles un buen viaje por todo el mundo en su altruista y siempre ilusionante misión.