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sábado, 19 de enero de 2019

Reflexiones durante una parada en el camino


Sabía que su problema en realidad era no haberse atrevido a emular a sus maestros. Durante años leyó esas historias que le inspiraban mil y una fantasías. Soñaba con plasmarlas sobre el papel como otros hicieran antes que él… pero era entonces cuando caía en el vértigo de no estar a la altura. Y así fue durante años hasta que el impulso de toda aquella fantasía contenida entre los muros de su mente lo lanzó a crear sus propias aventuras.

Le constaba que en el futuro su actuación sería analizada por cientos, miles de expertos que, sin embargo, nunca llegarían a la conclusión correcta. Crearían una definición con su nombre para comportamientos parecidos al suyo, sin saber nunca que los verdaderos motivos eran el miedo a empuñar una pluma: arma mil veces más poderosa que una vieja espada ancestral como la que llevaba al cinto. Que lo hiciera otro que sí supiese cómo hacerlo. Él le daría la materia prima. No le importaba que le tomasen por loco. Sería un loco famoso a falta de poder ser un escritor famoso.

Hecha esta reflexión y otras cosas, el caballero se irguió y se abrochó el calzón, no sin antes comprobar que toda fuente de olor quedaba atrás. Se atusó el bigote, ciñó como pudo la bacía sobre su cabello cada vez más ralo, compuso su postura más gallarda y convocó a su escudero para seguir ruta. De camino a la siguiente venta quedaban aún varias leguas en las que, quién sabe, aún podrían encontrar material para posibles crónicas.
Don Quijote, por mi paisano Antonio Capel.


martes, 30 de octubre de 2018

Brasil: el país de los votantes 'armados' o cómo a lo mejor el mundo no está tan perdido


Pues sí. A pesar de todo estoy orgulloso de los brasileños. No de todos en general porque generalizar no es bueno, pero sí de esa cantidad de personas que respondió a uno de los virales más imbéciles que haya podido ver en las redes sociales, demostrando con su reacción su humor inteligente, su ingenio rápido y su predisposición a devolver el bien por mal.

Con el viral me refiero a esa banda de estúpidos votantes descerebrados que en el primer turno de las elecciones presidenciales registraron su voto (el sistema es de urnas electrónicas: tras un biombo está la maquinita donde se aprietan las teclas correspondientes al número del candidato y se confirma la elección con otra tecla de color verde) marcando el botón con el cañón de una pistola. El desbarre, claro, tenía que ser inmortalizado, retratado, filmado, para compartir ese momento de gloria con los coleguillas: "Que quede claro que voto a un candidato que otra cosa no, pero que le flipa un huevo que todos vayamos por la calle a lo John Wayne impartiendo justicia". Una simbología muy llamativa, aunque incurra como poco en dos o tres delitos con su bravuconada, por no hablar de los tiros a lo mariachi desbocado que acabaría dando aquella noche -imagino- para celebrar la victoria parcial de su líder.



¿Una amenaza velada o implícita? ¿Una declaración de intenciones contra sus presuntos rivales? Quién sabe. Lo que está claro es que no fue uno ni fueron dos los mamarrachos que repitieron ese gesto. Y que casualmente todos ellos votaban al tipo ése que agarró el trípode de una tele durante un mitin y se puso a hacer como que ametrallaba a los seguidores de su principal contrincante político, para deleite y regocijo de su público. Porque al menos este tipo no deja lugar a interpretaciones. Su grito de viva la muerte (de los otros) será perfectamente inteligible y sin dobles sentidos. Pero vamos, que no voy a compararlo con dos figuras de su campo como eran Millán Astray y Unamuno. ¡No hay color!

Y aquí voy al meollo del asunto: La respuesta de aquellos que se sintieron amenazados, no necesariamente en su integridad, sino en su inteligencia por tales disparates. Comenzó a circular la proputesta de devolver el gesto. ¿Cómo? Acudiendo a las urnas con un libro bajo el brazo. Cada uno que se sienta amenazado como quiera. En plena semana internacional del desarme, allá fueron algunos de mis amigos empuñando sus armas para una nueva batalla electoral. Como Jorge, que esgrimía nada menos que la Constitución, o Laura y Patricia, Quijote en mano. Otros como Larissa y Eduardo, con un ejemplar éste último del clásico del cómic Maus. O Caio, que fue a votar con 1984 en la mano, enfrentando la jornada en familia junto a su hermana Mel y sus padres André y Rossana, cada uno pertrechado convenientemente. João, a lo padrazo, con la obra de uno de los luchadores más activos contra la dictadura anterior: el obispo Dom Helder Câmara. Rafa, siempre pacífico, esgrimiendo la biografía de Ghandi. Joana y la obra de Paulo Freire, filósofo y pedagogo que ensayó sobre la Educación como práctica de la libertad. Sergio y la obra que recuerda que 1924 fue el año que creó a Hitler. Claudia y el ejemplo de Malala. Mariana encomendándose a todos los dioses de la Mitología. Nathalia y los Morangos Mofados. Renata leyendo cómo la democracia llega a su finLa madre de Braulio, con los dos poemarios de su hijo en cada mano... Hasta Marina quiso sumarse al movimiento, aunque estuviésemos a cientos de kilómetros de la mesa electoral más próxima, con las aventuras de Manolito Gafotas en la mano.

 

Interesantes 'adaptaciones literarias' del artista neoyorquino Robert The, muy apropiadas para este contenido.


Mi admiración es por ellos y por los otros miles de ciudadanos, anónimos y famosos, que dieron respuesta a los tipos del arma en la mano armándose con libros.

Es más: Me llama la atención cómo la literatura ha tenido su protagonismo en esta campaña, ya fuese para bien o -como siempre más probable- para mal. Por ejemplo con el famoso kit gay que tanto insistió aquel candidato que sus oponentes estaban imponiendo ya en algunas escuelas, hasta que el juez le tuvo que impedir que siguiera con la cantinela en la que esgrimía un libro de educación sexual (de origen francés y libre distribución para quien quiera comprarlo en Brasil) mientras su hijo y heredero político divulgava equivocadamente otro distinto en las redes sociales. O aquel otro que supuestamente había escrito el candidato rival 20 años atrás defendiendo el incesto entre padres e hijos, según acusaban los del frente contrario, noticia que corrió como la pólvora hasta que alguien se paró a comprobar si era cierta y... ya saben, las famosas paparruchas o fake news.

PD: Sirva como ejemplo del nivel medio del votante más bocazas de ese candidato: Un anti comparte sus ideas en las redes sociales. Inmediatamente le cae encima un aluvión de críticas y descalificaciones, muchas de ellas proferidas por miembros de su propia familia. Una de las más exaltadas no rebaja su paroxismo cuando llama "banda de ignorantes" al conjunto de contrarios a su opción electoral, aunque inmediatamente se contradice sin querer al afirmar que "no dá para leer lo que escriben y piensan".

Para mí, así se retrata quien no quiere leer lo que los demás escriben y piensan.

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jueves, 5 de abril de 2018

El tatuaje

Es un secreto a voces que estoy con ganas de hacerme otro tatuaje. En la actualidad tengo tres: un par de pingüinos que me hice en Buenos Aires hace once años, un trisquel en Melilla en 2009 y una bandera compuesta hispanobrasileña cuando Marina aún gateaba, en Recife.Y os preguntaréis que a vosotros qué. Que si éste no es lugar para confesiones como ésta. Pues el caso es que sí. El motivo lo tengo y tiene mucho que ver con este blog. En realidad tengo dos ideas: una más factible y otra un poco más quimérica pero que si llegase, sería la madre del Cordero. Y sí, Iván, si estás leyendo esto, que sepas que el dibujo va a ser tuyo como ya te dije un día. Pero esperemos a tener presupuesto, un plan definido y pellejo donde colocarlo.
Una idea...

Vamos por la segunda. Una auténtica macarrada: La idea es hacer un dibujo de esos súper realistas, un pedazo enorme de piel arrancado con los bordes de la herida hechos jirones, y en la parte descubierta de la yaga abierta apareciendo los lomos de una biblioteca completa.

Así, tal cual: Se levanta -rasga- el telón y aparecen estantes llenos de El Conde de Montecristo, La Odisea, El Señor de los Anillos, Los Miserables, Crimen y Castigo, El Príncipe Destronado, Cuando yunque, yunque/Cuando martillo, martillo, San Manuel Bueno, mártir, 1984, Luces de Bohemia, Los Episodios Nacionales, El Quijote, El Nombre de la Rosa, 100 años de Soledad, Tom Sawyer, Jeromín, Las Memorias Póstumas de Brás Cubas, Vida y Destino, La Ciudad de la Alegría, El Libro de la Selva, Rimas y Leyendas, La Sombra del Águila, La Historia Interminable, Vientos del Pueblo, El Lazarillo de Tormes, Estación Carandirú, Las Crónicas de Hielo y Fuego... Por citar los que se me han venido a la cabeza en estos ùltimos 10 minutos.

Y por venir a la cabeza, ¿cuál sería el local indicado para acometer tal empresa? Pues sí, en el más macarra y adecuado de los casos, pensé que el tatuaje arrancase por debajo de la oreja izquierda, por ejemplo, y fuese subiendo por detrás, ocupando luego toda la nuca casi de sien a sien. Pero bueno, que tal vez aún no esté preparado para esa mutación visual tan radical, por lo que se me ocurren otras opciones. Me encanta devorar libros y, hoy por hoy, el pedazo de pellejo más despejado y extenso que tengo para usarlo a modo de lienzo es la panza. Pero como no me gusta la simetría, tal vez mejor arrancar por el costado, seguir por la espalda y el pecho por la banda izquerda.

En fin. Ahí queda esa idea. De la otra tal vez hable otro día aunque no tenga mucho que ver con la bibliofilia y sí con la arqueología. ¿Cómo lo véis? ¿Sugerencias?
A eso le llamo yo tener una cabeza bien amueblada...

viernes, 5 de mayo de 2017

Y que la fuerza os acompañe hoy también

Como cada santo tiene su novena... Yo hago mi aportación friki hoy en vez de ayer. Porque sí. Y a quien no sepa a qué me estoy refiriendo, que sepa que su índice de normalidad es hasta un poco preocupante, porque hay que ver la brasa que damos, cada vez más, con celebraciones y conmemoraciones absurdas. Imaginen ustedes que en tiempos de nuestro señor el buen rey don Felipe IV se les ocurre consagrar yo que sé, el 16 de mayo o el 10 de abril, por ejemplo, de cada año, a la memoria y mayor gloria de Don Quijote de la Mancha¿Y por qué esas fechas? Pues porque alguien que andaba medio estreñido intentando concentrarse en algo que no fuese su apretón retenido, llegó a la conclusión de que el más ilustre personaje de las letras patrias necesitaba -merecía- tener su propia onomástica. Y como San Alonso quedaba medio vulgar, y San Quijote medio blasfemo, pues anduvo rebuscando hasta que se le ocurrió despiezar el año de la primera edición de la obra maestra de Cervantes (1605 > 16 05 > 16-05) y, como plan B, coger la letra inicial del apellido del autor, la C, traducirla en número romano y volcar la cifra sobre el calendario gregoriano (con licencia en los años bisiestos) para ver dónde caía.





Pues hala, así mismo pudo haber nacido el 4 de mayo como Día Mundial de la Mayor Saga de Cine de Ciencia Ficción de Todos los Tiempos. Uséase: El Star Wars Day. 


   
Y mi aportación no esa otra que una fricada monumental para papás -y mamás- que aspiran
atraer a sus hijos al lado oscuro: Los libros de Jeffrey Brown. Dicho ésto, me explico: El tal Brown no es más que otro niño criado a la sombra de la Trilogía de George Lucas que, imagino, en clase se dedicaba a hacer dibujitos en vez de prestar atención al maestro. La imaginación fue volando al mismo tiempo que su capacidad de plasmarla en el papel y acabó buscándose la vida a través de su hobby. ¡Y bingo!: Un día de comienzos de esta década consiguió juntarlo todo en uno con el objetivo final: Hacerse rico y famoso (por lo menos lo segundo, fijo) vendiendo historietas.

Mezcló su paternidad con su talento pictórico, su fanatismo jedi y su humor para recrear en lenguaje jedi el cotidiano de ser papá y le salió una nueva saga en forma de libritos que ya se han traducido y repartido por media galaxia. El famoso efecto viral, vamos. Y como me siento reconocido en la obra estelar de Brown, como fan de la saga cinematográfica primigenia, como padre de dos pequeñas princesitas (una de las cuales se pasó más de un año pidiendo todas las noches que le leyera o bien el libro del Quijote o bien el de la Trilogía -IV, V y VI-), y como aficionado a la lectura, el que aquí suscribe no podría dejar pasar estas fechas sin recomendar las historietas de Papá Vader, el más molón de los Sith. 

¡Que la lectura os acompañe!


Sustituyo el ewok por un conejo gris llamado Suso.
Grandes verdades, una esperanza.
No me vendría mal un poco de poder levitacional.
Así solemos acabar bastantes noches.


miércoles, 8 de junio de 2016

En la consulta del oculista

A falta de poder leer, me entretengo tirando fotos en el consultorio.
Mal había abierto el libro, las letras comenzaron a danzar delante de mí. Iban y venían. Primero despacio, después más deprisa, hasta que apenas dos frases después mis ojos fueron incapaces de seguir enfocándolas fuera cual fuera la distancia a la que me pusiera de ellas. El drama se consumaba a pesar de mi bienintencionada voluntad de llevar lectura a la consulta del doctor Raposo. Se reveló un porte infructuoso desde el momento en que fui prácticamente el primer atendido. Efectivamente, estoy comenzando a hacerme viejo, lo que constato con algunas de las señales evidentes de ese deterioro físico. Después de más de 12 años desde que comprara mis primeras y por ahora aún únicas gafas, todavía me consideraba un no usuario. Y posiblemente me lo siga considerando aunque la revisión obligatoria para la renovación del carnet de conducir me inste a pensar más seriamente en la necesidad de ayuda artificial. Si bien que es principalmente en un ojo donde reside el mayor problema. Podría usar un monóculo, me recomiendan por ahí, con lo que sería la envidia y rechinar de dientes de los hipster más recalcitrantes. Pero no.

De todas formas, de la visita al oculista me llevo el diagnóstico casi como accesorio, puesto que me he ido a topar con un humanista de tomo y lomo. Académico escritor y 'soneteador', a quien he escuchado hoy declamar versos de Lorca mientras estudiaba con su pupila mi pulila... verde, y cantar la mejor elegía que se pudiera dedicar nunca a un gallo. Ha sido tan emotiva que estamos todos soñando con que no se cumpla el vaticinio del rapsoda y que el gallo pueda llegar a viejo con salud y bien lejos de cuaquier cazuela. Amante de Cervantes, coleccionista impenitente de ediciones del Quijote, el oculista Raposo se declara aficionado al Coloqio de los Perros. Y aunque su dedicación y su afición combinarían más con un Quevedo, es fan confeso y convicto del poeta de nariz superlativa, frisón archinariz, caratulera, sabañón garrafal, morado y frito.

Me llevo de la consulta no el susto por mi empobrecido mirar (que tampoco es tan grave, no se vayan a alertar) si no un libro de poemas dedicado, una rica tertulia sobre libros y una alegría espiritual fruto de las conversaciones de esas que dices "eso es. Así da gusto comenzar un miércoles y cualquier día de la semana".


sábado, 23 de abril de 2016

23 de Abril

Ángel lalinde, cervantes, quijote, Alonso Quijano, libros, caballería, 23 de abril,
Ilustración de Ángel Lalinde para la adaptación
escolar del Quijote. Editorial Edelvives, 1990.
Me encantan los libros antiguos, usados, descartados; grandes -o no tanto- obras de literatura olvidadas durante años en estantes o cajas y revendidas un día a precio de saldo.

Me pirro por ir a un mercadillo, a una librería de viejo (un sebo, como lo llaman aquí en Brasil), procurar rarezas en Internet.Y una vez descubierto algún tesoro, sentir su aroma acre de papel mohoso, el tacto áspero que se contagia a mis manos, dejarme sorprender por alguna glosa, dedicatoria o autógrafo que guarde, como un confesionario, los secretos de aquellos que antes que yo se asomaron a sus páginas. Cosas que nunca llegarán a entender el Kindle, la tableta, el smartphone o la smartTV, por muy 'smart' y prácticos que sean.

Hoy, Día del Libro, homenaje a Cervantes y Shakespeare, dos de los mayores genios de la literatura universal, vaya mi homemaje también a uno de los legados más valiosos que nuestros padres hayan podido dejarnos: el amor a la lectura.

(Escrito un día como hoy de algún año pasado en cierta otra red social).

viernes, 22 de abril de 2016

Diez historias para leer mañana

La efemérides del 23 de abril es el momento idóneo para hablar de estos que presento aquí abajo. Cada uno llegó de una manera distinta, creó su propia historia, aportó su grano de arena y creó un recuerdo distinto. Al final, damos las claves para conocerlos.


1.       De cuna humilde, sin embargo estaba llamado al éxito seguro. Tanto él como sus hermanos fueron muy disputados desde su presentación al mundo. Tanto que, pasados los años, su aspecto envejecido, su cubierta desgastada y su debilitado organismo siguen siendo requeridos de vez en cuando por alguien que quiere conocer su historia. Él se abre de nuevo, solícito a los deseos curiosos, aún sabiendo que a cada nueva presentación algo se va muriendo. Pero así es esta vida de servicio, dirá. El mayor honor es vivir de servicio o acabar reposando su maltratado cuerpo en algún lugar destacado, rodeado de los más queridos, hasta que un recuerdo de los buenos momentos pasados juntos le devuelvan a la actividad, sin egoísmo, sin compasión, pero con mucho orgullo.

2.       Una desafortunada plaga de parásitos casi se lo llevó por delante junto a otros muchos hermanos. Afortunadamente, la infección no fue grave y sólo le quedan algunas marcas superficiales como eternas muestra de la enfermedad que casi acaba con su corta carrera. Tal vez repudiado por ese estigma, tal vez descartado para dejar paso a otros, su vida ya le ha llevado a un nuevo hogar donde fue recibido a pesar de las marcas de la vida. Él fue la última creación de un genio. Por eso, y motivada por la historia de su nacimiento llevada a la gran pantalla, su nueva familia lo acogió no sin alguna controversia provocada por su el aspecto de su dolencia. Hoy, sin embargo, ha vuelto a la vida para la que fue creado, con el mayor placer y orgullo de quien lo acogió.

3.       Venerable anciano, aún lleva encima el abultado equipaje con el que fue equipado en la juventud. Un equipaje que revela la vida de docencia para la que fue encaminado y que sin embargo no tuvo toda la demanda que se habría esperado de un intelectual con sus conocimientos. Encerrado durante años a la espera de alguien que quisiera saber todo lo que él tenía para enseñar, acabó siendo descartado. Su falta de trato con las personas, la ausencia de ejercicio, encerrado durante años en un ambiente que acabó resecando su flexibilidad, dejaron su cuerpo debilitado. Y ahora que por fin encontró a alguien con quien pasar el resto de su vida, alguien que reconoce todo lo que aún tiene para ofrecer, teme no resistir la convivencia diaria. Aunque se arriesga, porque fue para eso para lo que nació, y por fin siente la alegría de ser consultado y exprimido.

4.       De aspecto sofisticado y brillante, nacido para el estrellato por su propio nombre, el destino quiso que ese éxito le llegara de un público inesperado, mucho más joven de lo programado y que sin embargo, reclama su compañía casi semanalmente. La suerte es que su cubierta, que alguien podría llamar redundante y justamente de superficial y efectista, realmente fue preparada para resistir los embates de la vida. En su corta vida ya ha tenido más experiencias interpersonales que muchos de sus vecinos y sin embargo sigue tan lozano y fresco como el primer día.

5.       Cinco hermanos y un primo. Los primeros, aunque nacidos en momentos distintos, forman parte del mismo parto por lo que no se podría entender uno sin el resto en un conjunto aún por completar con un sextillizo o un septillizo. El primo, de aspecto más ilustre y llamativo, en realidad sólo complementa a los otros cinco y abre camino a los que aún están por llegar. No es fundamental, aunque da prestigio al conjunto y es un inestimable compañero de consulta que llegó para enriquecer el conocimiento de los demás.

6.       Como precursor de su generación, su presencia debería ser obligada en todo el mundo y sin embargo no llegó a esta comunidad hasta hace relativamente poco. Alabado en todo el mundo por todo lo que es y lo que tienen para ofrecer, su nueva familia sentía su ausencia, paliada mientras tanto y de forma brillante y activa por su versión adolescente y sin embargo más experimentada. Vale que no llegó, como se esperaba, en su versión original, pero la riqueza de su contenido brilla igualmente con la posibilidad de alcanzar a los demás en una lengua hermanada. Sea siempre bienvenido -bem-vindo, welcome, wilkomem, o como quiera que sea- éste y todos como él.

7.       Se había hablado tanto de él o de alguno como él en casa y en el trabajo que, cuando fue descubierto al azar, en un vistazo fugaz y despistado mientras los pasos se dirigían a toda prisa a un compromiso totalmente ajeno a él (o no tanto), el impulso fue irresistible. Una interrupción de cinco minutos en aquella marcha para convertirse en regalo inesperado, adquisición soñada, en conocimiento añadido y deseado. Hoy es casi compañero inseparable y futura puerta de entrada de otros como él.

8.       De  aquellos miembros de una comunidad que son el orgullo de sus convecinos por su venerabilidad tanto como por su fama más que merecida y que llegaron humildemente, junto a otros, con la misma discreción que desearía un grupo de refugiados para no levantar susceptibilidades. Pero eran dos ilustres. En realidad todo el grupo lo era. La acogida ya habría sido calurosa y querida incluso sin saber muy bien quienes eran aquellos recién llegados. Imagina entonces,  aunque suene elitista, cuando se comprobó la identidad de los novatos. Hoy son miembros más que destacados en un grupo donde todos, sin embargo, tienen los mismos derechos y privilegios.

9.       Uno de los hermanos pequeños, dirán a la vista de su juventud y su tamaño. Y sin embargo una rica aportación, una fuente de conocimiento largamente esperada y que no decepcionó cuando vino a sumarse al grupo. Hoy en día tiene su merecido destaque en el subgrupo de los de su nacionalidad, granjeado por mucho más que por su apellido.

10.   Por último, hablamos del fichaje estrella con visión de futuro. De un crack para la cantera. De la promesa. Nadia había oído hablar de él, pero llegó al equipo con recomendación y eso, viniendo de quien viene, es garantía de éxito. Espera su lugar en el banquillo con la misma confianza con la sus compradores lo incorporaron a la disciplina del conjunto, sabiendo que cuando haga su debut va a ser digno de comentarios por largo tiempo.

Clave


ice and fire, city of joy, saramago, napoleão e brasil, star wars, george lucas, bulgakov, disney, tolstoi, g.r.r. martin
Una buena selección de historias. 
1. La Ciudad de la Alegría. Una edición de bolsillo de 1988 sin preparación para el traqueteo que lleva de mano en mano en todo este tiempo, llegó a casa prestado y antes de volver a su dueña ya habrá sumado por lo menos otras dos muescas en la culata. 2. El Viaje del Elefante. La última creación de Saramago, en rústica pero elegante, fue víctima de los xilófagos en su anterior biblioteca. Costó convencer a Naide de que no habría contagio, a pesar del mordisco y los surcos en el canto superior del libro. Desde que vimos el documental José y Pilar estaba queriendo leerlo. 3. Napoleón y Brasil. Edición de 1939, reencuadernada, etiquetada, fichada y sellada para prestar servicios en una biblioteca universitaria de Río de Janeiro, sin embargo la ficha indica que en casi 40 años de servicio no contó con el interés de mucha gente a pesar de la riqueza de su contenido, por lo que fue descartado, desclasificado, vendido y almacenado hasta hoy. 4. Star Wars (la trilogía cinematográfica primigenia). Ya he hablado en otras ocasiones (aquí) de este ejemplar que Marina me dio de regalo de cumpleaños el año pasado y que ella misma adora que le cuente antes de irse a dormir. 5. Volúmenes 1 a 5 de Las Crónicas de Hielo y Fuego y El Mundo de Hielo y Fuego. Creo que la más taquillera obra de George R.R. Martin no necesita mayor presentación. 6. El Quijote (versión en portugués). Exteriormente bonita y honrada edición de la obra maestra de Cervantes. Su versión adolescente es la edición escolar que usamos para estudiar la obra maestra de Cervantes y que Marina se trajo para Brasil la última vez que estuvimos en Palencia. 7. La forma Disney de encantar a los clientes. Guía en la que responsables por la formación del personal de la mayor multinacional de entretenimiento del mundo, revelan algunas claves de su éxito. 8. Las inquietudes de Shanti Andía y Los Pilotos de Altura. Una reimpresión en tapa dura de 1946 y una segunda edición rústica del 31, respectivamente, de dos de las obras maestras de Pí Baroja. Soñando con encontrar un día La Estrella del Capitán Chimista para completar la Trilogía del Mar. 9. Los Cuentos de Sebastopol. Estaba loco por leer las vivencias bélicas de Tolstoi en la Guerra de Crimea. 10. El Maestro y Margarita. Confieso que tampoco conocía el clásico de Mijail Bulgakov, pero me fue tan encarecidamente recomendado por el amigo, gurú y también amante de la literatura rusa, Bernardo Brayner, que no dudé en hacerme con él. Ahí está, ahora, aportando su peso al estante mientras llega la esperada hora en que me deje sorprender por su historia.